jueves, 21 de febrero de 2013

Esclerosis múltiple

Qué es

La esclerosis múltiple (EM) es la más común de las enfermedades inflamatorias que dañan la cubierta de las fibras nerviosas (mielina) del Sistema Nervioso Central (SNC). En los adultos jóvenes ocupa el primer puesto entre los trastornos neurológicos que causan incapacidad. También se le denomina esclerosis en placas, esclerosis insular o esclerosis diseminada.
La esclerosis Múltiple conlleva la destrucción preferentemente de la vaina mielínica de las fibras nerviosas, aunque también se dañan las propias fibras nerviosas (axones), en el sistema nervioso central. Afecta a encéfalo y médula espinal de modo diseminado, con cierta predilección por nervios ópticos, sustancia blanca del cerebro, tronco cerebral y médula espinal.

Cuáles son sus causas

No se ha descubierto la causa o un marcador específico de la enfermedad. Los intentos de demostrar un único origen, viral o ambiental, han fracasado.
Las hipótesis causales más convincentes son las que asocian una alteración genética con un factor ambiental, infeccioso o no, que pone en marcha un proceso inmunológico que ocasiona alteración de la pared de los vasos intracerebrales, edema e infiltración de células activadas en el sistema nervioso central.

A quién puede afectar

La incidencia oscila entre 1 y 40 nuevos pacientes por año por 100.000 habitantes. La prevalencia media en la mayoría de países del norte de Europa y de América es de 100 casos por cada 100.000 habitantes.
En España  actualmente se comprueban cifras que superan ya los 70 enfermos por 100.000 y se estima que irán en aumento. Afecta preferentemente a adultos jóvenes, habitualmente en edades comprendidas entre 18 y 40 años. Las mujeres la padecen en mayor proporción que los varones, casi el doble.

Cuáles son sus síntomas

La capacidad de poder afectar a cualquier área del neuroeje es la responsable de la variada sintomatología. La enfermedad puede debutar y cursar con síntomas diferentes, según las localizaciones de las placas. Para valorar la incapacidad ocasionada por la enfermedad y poder tener así criterios objetivos de seguimiento evolutivo, la sintomatología  suele  agruparse  en siete sistemas funcionales: visual, piramidal, troncoencefálico, cerebeloso, sensitivo, esfinteriano, y mental.  A su vez en cada uno de estos sistemas funcionales, los síntomas y signos son también muy diversos.
El curso puede ser en brotes, con remisión parcial o completa (forma recidivante-remitente), o progresivo (forma  primariamente progresiva). Con el tiempo, las formas en brotes pueden evolucionar progresivamente (formas secundariamente progresivas). Hay personas que permanecen prácticamente asintomáticas tras largos años de evolución y hay otras con brotes frecuentes, o deterioro progresivo marcado o incluso, con curso fulminante.
En los últimos años se ha hecho hincapié en la existencia de manifestaciones neurológicas que durante décadas quedaron en segundo plano. En este grupo se incluyen la fatiga, el deterioro intelectual (incluso en fases iniciales o formas benignas), las alteraciones del control motor, y episodios transitorios breves de síntomas repetidos. Estudios detallados han descubierto alteraciones del campo visual en más de la mitad de los pacientes sin antecedentes de neuritis óptica.
Entre los movimientos anormales descritos están todas las variantes: temblor de reposo, espasmo hemifacial, y temblor de movimiento. Los trastornos transitorios más frecuentes en la Esclerosis Múltiple son distonías, crisis epilépticas, dificultad para hablar, para caminar. Otros trastornos menos frecuentes son las alteraciones vasomotoras, neuralgias, y trastornos del sueño. 
http://www.unav.es/neurologia/archivos/UnidadEsclerosisMultiple/MRI%20MS%20Noseworthy%20N%20Engl%20J%20med%202000.jpg

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